dijous, 15 de desembre de 2011

Jornadas Antidesarrollistas 2012

I Jornadas Antidesarrollistas (Grupo Garduña)

FECHAS, LUGAR y RESERVA


Año: 2012
Mes: Agosto
Días: Desde el domingo 12 hasta el lunes 20

Lugar: Estaremos situados en un paraje montañoso cercano a Asturies. La localización exacta se comunicará mediante la confirmación de la reserva por parte de la organización.

Reserva: La reserva se realizará enviando un correo electrónico a: grupoanarquistagardua@yahoo.es.

En esta reserva se deberá informar de:
-Cualquier tipo de enfermedad que padezcas (alergias, enfermedades cardiacas, etc.) En cualquier caso dispondremos de un botiquín de primeros auxilios.
-Los días que deseas quedarte.

Importante: Realizar la reserva antes del viernes día 5 de agosto.

Nota: Contamos con una pequeña carpa para protegernos de la lluvia. Todo material de primera necesidad será bien recibido.
El lugar de acampada no dispone de agua caliente.

EQUIPO y MATERIAL RECOMENDADOS

-Tienda de campaña (o vivac, etc.)
-Saco de dormir
-Mochila
-Ropa de abrigo
-Linterna
-Cuchillo de monte o navaja
-Toalla
-Calzado adecuado para monte

ACTIVIDADES

Aún están por concretar, habrá talleres, charlas, alguna que otra caminata, etc.
Iremos concretando las actividades según nos acerquemos a la fecha.

Las tareas comunes (recogida de leña, aprovisionamiento de agua para el día, recolección de frutos, etc.) se decidirán cada mañana en asamblea.

Organiza GRUPO GARDUÑA
Enlace al blog de la organización: What?

dissabte, 29 de gener de 2011

Primitivisme

¿Por qué Primitivismo?

    Escrito por John Zerzan
    Publicado en Anarchy, a jouney of the armed desire, nº56 (Otoño-Invierno 2003-3004)
    Traducido al castellano por Re-Evolución!, salvajes contra la civilización capitalista.  (www.anticivilizacion.tk)

El biógrafo de Guy Debord ha formulado el puzzle de la realidad de hoy en cuanto a que “los resultados de la actividad humana son realmente antagónicos a la humanidad,”[1]  retomando una cuestión de hace casi 50 año: ¿Qué ha sido de esa oportunidad de realizarnos como seres humanos que prometía el “control de la naturaleza?”[2]  La crisis general se está volviendo rápidamente cada vez más profunda en todas las esferas de la vida. En un nivel biosferal, la realidad de la crisis es tan bien conocida que mencionarlo sería banal, si no fuera el problema tan horripilante: aumento de la número de especies estiguiéndose, la proliferación de zonas muertas en los océanos del mundo, agujeros de ozono, desaparición de las selvas tropicales, recalentamiento global, envenenamiento del aire, agua, y tierra, etc.

Una horrible conexión con el mundo social es la ampliamente extendida contaminación de las cuencas de los ríos por la industria farmacéutica. [3]  En este caso, la destrucción es llevada a cabo por la alienación masiva, enmascarada en drogas. En los EE.UU. la amenaza para la vida que supone la obesidad está creciendo, y millones de personas sufren por serias depresiones y/o ansiedad. [4]  Hay frecuentes irrupciones de asesinatos múltiples en casas, escuelas, lugares de trabajo, al cuando el índice de suicidios entre la gente joven se ha triplicado en las décadas recientes. [5]  Fibromyalgia, síndrome de fatiga crónica y otras enfermedades psicosomáticas “misteriosas” se han multiplicado, junto con otras nuevas enfermedades que emergen con conocidos orígenes: Ébola, fiebre Lassa, Sida, Legionela. La ilusión de la salvación por la tecnología es ridiculizada por la vuelta de la TB y la Malaria ahora resistentes a los antibióticos, sin comentar el comienzo de la E Coli, la enfermedad de las Vacas Locas, el virus Nile Oeste, etc. Apenas suprimido el Cólera, un sentimiento de vacío, la corrosión de la creencias en las instituciones, el alto nivel de stress, todo contribuye a lo que Claude Kamoouth denominó: “the growing fracture of the socialbound.”[6]  [La creciente fractura de el hueso social/en las promesas sociales].

La realidad de hoy subraya la inadecuación de los diagnósticos actuales y el rechazo de cualquier proyecto de redención. Lo que queda de vida en la Tierra está siendo substraída. ¿Dónde está la profundidad del análisis para afrontar esta condición humana extrema y la fragilidad del futuro del planeta? ¿Hay una degradación totalitalizadora actualmente y pérdida de todo lo que falta?

La crisis es difusa, pero también, muy visible en cada uno de los niveles. Como señala Ulrick Beck: “La gente se ha empezado a cuestionar la modernidad…sus premisas acaban de empezar a tambalearse. Mucha gente está profundamente disgustada con el carácter house-of-cards del superindustrialismo.”[7]  La condición humana se vuelve menos estable y más propensa al caos cuanto más nos alejamos de la naturaleza, contrariamente a lo que sostiene la ideología dominante de progreso y desarrollo. [8]  Con el desencanto viene una sensación creciente de que se necesita algo diferente de forma urgente. El reto está a una profundidad que es completamente evitada. Para ir más allá de la enfermedad sin-prospecto y del colapso de la confianza social, la perspectiva analítica debe cambiar radicalmente. [9]  Este cambio podría consistir, para los openers, en rechazar la conclusión de Foucalt de que las relaciones humanas están inevitablemente tecnologizadas. [10]  Como dijo Vaegelin, “La muerte del espíritu es el precio del progreso.”[11]  Pero, ¿si el progreso del nihilismo es idéntico al nihilismo del progreso, dónde está el punto de ruptura? ¿Cómo uno puede tener un posicionamiento radical desde las ideas de progreso, tecnología y modernidad? Una mirada rápida a las novedades de las ideas académicas nos muestra con precisión donde una perspectiva como esta no puede ser encontrada.

La formulación de Fedric Jameson  nos introduce en materia: “El postmodernismo es lo que tienes cuando el proceso de modernización ha sido completado y la naturaleza se ha ido para bien.”[12]  El postmodernismo es el espejo del ethos de derrota y reacción [13] , el fracaso de la buena voluntad y el intelecto que se ha acomodado a nuevos extremos de extrañamiento y destrucción. Para los postmodernistas, casi nada puede ser opuesto. Después de todo, la realidad es demasiado desordenada, cambiante, compleja, indeterminada; y las oposiciones son, por supuesto, simplemente binarismos demasiado falsos. Jerga vacía y esquivaciones son un fin que trascienden los dualismos passé [pasados]. En la esfera consumista de la libertad, “este complejo nudo, donde las tecnologías son vueltas difusas, donde las tecnologías son escogidas,”[14]  ¿Quién puede decir si esto es del todo impropio? [15]  La fijación en la superficie (la profundidad es una ilusión; donde está la presencia y la inmediatez), la prohibición de unificar narrativas e investigar los orígenes, la indiferencia al método y la evidencia, el énfasis en los efectos y la novedad, todo encuentra expresión a lo largo de la cultura postmoderna. Estas actitudes y prácticas se extienden por todas partes, así como se abraza la etnología sin reservas. Al mismo tiempo, hay signos de que este recipiente para el “pensamiento” trivializador y derivativo puede estar perdiendo su atractivo [16] . Un antídoto a la rendición postmoderna ha sido puesto a disposición, en gran parte a través de lo conocido como movimiento antiglobalización.

Lyotard, el cual pensó que la existencia tecnologizada ofrecía opciones, ahora escribe sobre el siniestro desarrollo de un neototalitarismo, aprisionamiento instrumentalista. Antes, apuntaba la pérdida del afecto como parte de la condición postmoderna. Más recientemente, atribuyó esta pérdida a la hegemonía tecno-científica. Individuos lisiados, son sólo parte del cuadro, en tanto que Lyotard  en su  retrato de los efectos sociales ve en la razón instrumental la causa de la ascendencia de la patología.  Por la contra Jurgen Haberlas, sostiene que esta dominación de la razón instrumental no puede ser desafiada por la “acción comunicativa”[17] . Refiriéndose al desarrollo global urbano, Lyotard apunta: “Nosotros habitamos megalópolis sólo hasta la extensión en que las declaramos inhabitables. Si no es así simplemente nos hospedamos ahí.” Y también, “con lo que llamamos megalópolis, nos damos cuenta de lo que llamamos Occidente y su difusión de nihilismo. Esto es lo que se llama desarrollo.”[18]  En otras palabras, tiene que haber alguna forma de salir del cul-de-sac postmoderno, por lo menos para unos cuantos.

Aquellos todavía enrollados en la izquierda tienen un legado muy diferente que desechar –eso obviamente transciende lo “meramente” cultural. Desacreditados y muriendo como una alternativa actual, esta perspectiva también necesita marchitarse. De este modo, los autodenominados militantes comunistas como Michael Hardt y Antonio Negri no tienen noción alguna de la crisis que nos envuelve. Ellos continúan buscando “alternativas sin modernidad.” Localizan la fuerza detrás de la revolución comunista en “las nuevas prácticas productivas y la concentración de trabajo productivo en el fluido y plástico terreno de las nuevas tecnologías comunicativas, biológicas y mecánicas.”[19]  Su análisis izquierdista sostiene valientemente el corazón del productivismo marxista, en el sentido de siempre-avanzando, estandarizando, técnica destructiva. Poca consideración tienen Hardt y Negri en cuanto a la pulverización de las culturas indígenas y el mundo natural, o el firme movimiento mundial hacia la deshumanización.

Kamoouth considera monstruosa “la idea de que el progreso consiste en el control total del stock genético de todos los seres vivientes.” Esto significaría una situación de no-libertad “que ni siquiera el más sanguinario totalitarismo del siglo XX podría llegar a alcanzar.”[20]  Hardt y Negri no se asustan de este control inmenso, en cuanto que no son conscientes no cuestionarse ninguna de sus premisas, dinámicas o precondiciones. No es una poco irónico que los militantes de Empire queden desenmascarados en su incomprensión de la trayectoria de la modernidad por uno de sus principales opositores, Oswald Splenger. The decline of West es una obra magistral de Historia, y la comprensión de Spengler  en cuanto a la lógica íntima de la Civilización Occidental es una extraña presciencia. Especialmente relevante aquí son los juicio de Splenger en lo concerniente al desarrollo tecnológico y sus impactos sociales, culturales, y ambientales. Ve la dinámica. La naturaleza prometeica (fáustica) de la civilización global se vuelve completamente visible como sociedad de masas autodestructiva y igualmente la tecnología moderna como algo calamitoso. La subyugación de la naturaleza lleva consigo ineluctablemente a su destrucción, y a la destrucción de la Civilización. “Un mundo artificial está penetrando y envenenando lo natural. La Civilización en sí misma se está convirtiendo en una máquina que hace, o intenta hacer todo en términos mecánicos.”[21]  El hombre civilizado es un “mezquino creador contra la naturaleza.” “…este revolucionario en el mundo de la vida… se ha convertido en esclavo de su criatura. La cultura, el agregado de artificialidad, lo personal, las formas de vida auto-hechas, se desarrollan dentro de una caja cerrada y enrejada…”[22]

Mientras que el punto de vista de Marx de la civilización industrial era que esta es la razón encarnada y una continua realización exitosa, Splenger la ve completamente incompatible con el medioambiente físico de la misma, y por tanto la transición que encarnaba es una transición suicida. “Encumbrar al Hombre es una tragedia. Sepulta bajo tierra en su tumba un campo de batalla y tierras echadas a perder. Y metíó dentro de su decadencia plantas y animales, el mar y la montaña. Ha pintado la cara del mundo con sangre, deformándolo y mutilándolo.”[23]  Splenger se dio cuenta que “la historia de estas técnicas están llevando a su inevitable fin.”[24]

Theodor Adorno coincide con parte del pensamiento de Splenger: “Lo que puede ser opuesto a la decadencia de Occidente no es una cultura resucitada si no la Utopía que es silenciosamente contenida en la imagen de su decadencia,”[25]  En Dialéctica de la Ilustración [26]  de Adorno y Horkheiner presentan una crítica a la civilización alrededor de la imagen de la Odisea que a la fuerza reprime el Canto a eros de las Sirenas. La tesis central del libro es que “la historia de la civilización es… la historia de la renunciación.”[27]  ¿Pero, si no hay forma de escapar de esta circunstancia tan bien conocida, qué más se puede decir? Herbert Marcuse intentó exponer una vía de escape en su Eros y Civilización [28]  mediante el intento de separar civilización de modernidad. Para preservar los “beneficios” de la modernidad, la solución es una civilización “no-represiva”. Marcuse pudo prescindir del “excedente de represión” entendiendo que la represión es inevitable. En cuanto a que la modernidad depende de la producción, por sí misma una institución represiva, redefiniendo el trabajo como juego libre puede salvar tanto la modernidad como la civilización. Esto no es plausible, a pesar de esta desesperada defensa de la civilización. Marcuse fracasa al intentar refutar la idea de Freud de que la civilización no puede ser reformada.

Freud argumentaba que una civilización no-represiva es imposible, porque los fundamentos de la civilización prohiben la libertad instintiva y el eros. Para introducir el trabajo y la cultura, la prohibición debe ser impuesta permanentemente. En tanto que la represión y su mantenimiento constante son inherentes a la civilización, la universalización de la civilización lleva a la universalización de la neurosis. [29]  Como buen burgués, Freud justificó la civilización sobre las bases de que el trabajo y la cultura son necesarios, y que la civilización permite a los seres humanos sobrevivir en un planeta hostil. “La tarea principal de la civilización, su raison d`etre, es la de defendernos contra la naturaleza.” Y va más lejos: “¡No obstante, qué desagradecido con miras tan estrechas después de todo lucha por la abolición de la civilización! Lo que quedaría sería el estado de naturaleza, y eso sería mucho más duro de soportar.”[30]  Posiblemente uno de los principios ideológicos más fundamentales de la civilización es la caracterización de Hobbes del estado de naturaleza pre-civilizado como algo “asqueroso, brutal, bajo.” Por supuesto, Freud subscribe está punto de vista, como también lo hacen Adorno y Horkheimer.

Desde mediados de los años 1960, ha habido un cambio en cómo los antropólogos entienden la prehistoria. [31]  Basados en un sólido cuerpo de investigación arqueológica y etnográfica, así mayoritariamente la antropología ha abandonado ya la hipótesis hobbesiana. La vida antes o fuera de la civilización es ahora definida más específicamente como la existencia social antes de la domesticación de animales y plantas. Evidencias cada vez mayores nos indican que antes del cambio producido en el Neolítico de un modo de existencia forrajero o cazador-recolector a una forma de vida agrícola, la mayoría de la gente tenía abundante tiempo libre, desde el punto de vista de género había una igualdad y autonomía considerables, un ethos de igualitarismo y compartir, y no existía la violencia organizada. Los arqueólogos continúan descubriendo ejemplos de cómo la gente del Paleolítico vivieron principalmente pacíficamente, de forma igualitaria, y saludable durante unos dos millones de años. El temprano uso del fuego para cocinar tubérculos hace 1,9 millones de años, y los viajes por los mares a larga distancia de hace 800.000 años, son dos descubrimientos entre muchos que testifican una inteligencia igual a la de los humanos de hoy en día. [32]

La ingeniería genética y la inminente clonación de humanos no son precisamente las mayores manifestaciones actuales de una dinámica de control y dominación de la naturaleza que los seres humanos pusieron en marcha hace 10.000 años, cuando nuestros ancestros comenzaron a domesticar animales y plantas. 400 generaciones de seres humanos desde entonces, toda la vida natural ha sido penetrada y colonizada a los niveles más profundos, paralelamente el control a un nivel social ha sido cada vez más minuciosamente ensamblado. Ahora esta trayectoria puede ser vista como realmente es: una transformación que inevitablemente trajo esta destrucción que envuelve todo y que no fue en absoluto necesaria. Significativamente, los registros arqueológicos mundiales demuestran que muchos grupos humanos intentaron vivir agrícola y/o pastorilmente, y después lo dejaron, volviendo atrás a estrategias forrajeras y cazadoras mucho más fiables y seguras. Otros rechazaron durante generaciones adoptar las prácticas de dominación de sus vecinos cercanos.

Es aquí que la alternativa primitivista ha empezado a emerger. Una documentación siempre creciente de la prehistoria humana corrobora que esta fue un largo periodo de vida ampliamente no-alienada que se yergue en agudo contraste frente al crecientemente serio fracaso de la insostenible modernidad. [33]  En el contexto de esta situación, sobre las limitaciones de Habermas, Joel Whitebook escribió: “Puede ser que el alcance de las crisis social y ecológica sea tan grande que nada que sea una afirmación breve acerca de la transformación epocal de las cosmovisiones sea conmensurable con ellas.”[34]  Desde aquel tiempo, Castoriadis ha concluido que una transformación “tiene que atacar y ser lanzada contra la división del trabajo en todas sus formas conocidas hasta ahora”[35] . La división del trabajo que lentamente emergió a lo largo de la prehistoria, fue la base de la domesticación y continúa conduciendo el imperativo tecnológico hacia delante. El reto aquí es refutar las tesis de George Grant de que este es “un mundo donde sólo una catástrofe puede relantizar el despliegue de las potencialidades de la técnica,”[36]  y darse cuenta también de la veracidad del juicio de Kamoouh de que la revolución tan sólo puede ser definida en contra el progreso. [37]

 


[1]  Anselm Jappe, Guy Debord (Berkeley, California University Press, 1999). Pg.3

[2]  Joseph Wod Krutch, Human Nature and de Human Condition. (New Cork: Greenwood, 1954). Pg. 142

[3]  Janet Ralokk, “More Waters Test Positive for Drugs,â€� e Science News 157 (1 de abril de2000)

[4]  El dramático incremento en el tratamiento sanitario de la obesidad ha ocasionado muchos artículos, pero la medida exacta es difícil de encontrar en estos momentos. El 27% de los americanos adultos sufren por desórdenes de depresión o ansiedad. Véase G.S. Malhi, et al, “Recognizing the Anxious Face of Depresiónâ€�, en Journal of Nervous and Menal Dissease 190 (junio de 2002).

[5]  S.K. Goldsmith, T.C. Pellner, A.M. Kleinman, W.T. Bunney, eds., Reducing Suicide: A national imperative. (Washington, DC: National Academy Press, 2002).

[6]  Claude Kamoou, “On Interculturalism and Multiculturalism,â€� Telos 110 (invierno de 1998), pg. 133.

[7]  Ulrico Beck, Ecological Enlightement: Essays of the Politics of the Risk Society. (Atlantic Hisghlandas, NJ: Prometheus Books, 1995), pg. 133.

[8]  Agnes Séller, Can Modernity Survive? (Berkeley: University of California Press, 1990), pg.60.

[9]  Ver Michel Houellebecq, The Elementary Particles, tr. Por Frank Wynne (New York: Knopf, 2001). Más prosaico, Zygmunt Bauman, Liquid Modernity (Cambridge Blackwell, 2000), y Pierre Bourdieu Acts of Resistance: Against Tirany of the Market, td. Por Richard Nice (New York: New Press, 1999), que caracteriza la sociedad moderna a través de estas líneas.

[10]  Michel Foucalt, “What is Enlightenment?â€� en The Foucalt Reader, ed. Por Paul Rabinow (Nw York: Random House, 1984), págs. 47-48.

[11]  Eric Voegelin, The Collected Works of Eric Voegelin, Vol. 5, Modernity Without Restraint (Columbia, MO:niversity of Missouri Press, 2000 ) pg. 105.

[12]  Frederic Jameson, Postmodernism, or The Cultural Logic of Late Capitalism (Durham, NC: Duke University Press, 1991) pg. ix

[13]  John Zerzan, “The Catastrophe of Postmodernism,â€� en Future Primitive (New York/Columbia, MO: Autonomedia y Anarchy/C.A.L. Press, 1994). También, Daniel White prescribió “una rústica ecológica postmoderna que retoceda a la dicotomía de opresor-oprimidoâ€�, véase su Postmodern Ecology (Albany: State University of New Cork Press, 1998), pg. 198. Boudieu se refirió a “la futilidad de los estridentemente llamados filósofos “postmodernosâ€� por la supresión del dualismo.â€� Estos dualismos profundamente arraigados en las cosas (estructuras) y los cuerpos, no florecen de un simple efecto verbal de denominar y no pueden ser abolidos por un acto de magia representativa… Véase Pierre Bordieu Masculine Domination (Standford: Standford University Press, 2001), pg. 103.

[14]  Véase Mike Michael, Reconecting Culture, Technology and Nature (London: Routledge, 2000), pg.8. El mismo título es testimonio de la rendición a la dominación.

[15]  Como una voz elocuente de la abyectividad postmoderna, Ian Chambers, se plantea que la alienación no es simplemente un don eterno: “¿Y si fuese la alienación una imposición terrenal destinada a frustar el “progresoâ€� introducida en todas las teologías?... Tal ve no haya separación, una alternativa autónoma a la estructuración capitalista al mundo de hoy. La modernidad, la occidentalización del mundo, la globalización, son etiquetas de una economía, orden político y cultural, que parece instalado en futuro vislumbrable.â€� Ver Cultura alter humanism de Ian Chambers (Londron: Rotledge, 2002), págs. 122 y 41.

[16]  Recientes obras indican un cambio. Ver, e.g., Calvin O. Scharag and e Task of Philosophy After Postmodernity de Martin Beck Matustic y William L. McBride (Evanstol, IL: Northwestern University Press, 2002) y Family Therapy beyond Postmodernism de Camel Flaskas (New York: Taylor and Francis Inc., 2002).  After postestructuralism: Writing the Intellectual History of Theory de Tilottama Rajan y Michael J. Driscoll, eds. (Toronto: Toronto University Press, 2002) obsesionado en los temas de los orígenes y lo primitivo.

[17]  Jean-Francois Lyotard, “Domus and the megalopolisâ€� (el cual se podia haber llamado muy bien, con una estética anti-postmodernista, “De la domus a la megalópolisâ€�) en The inhuman: Reflections on Time (Standford: Standford University Press, 1991), pg. 200

[18]  Ibid., pg. 200 y Jean-Francois Lyotard, Postomodernern Fables (Minneapolis: University of Minessota Press, 1997), pg. 23.

[19]  Michael Hardt y Antonio Negri, Empire (Cambrigde, MA: Harvard University Press, 2000), pg.126.

[20]  Claude Kamoouh, “Heidegger on History and Politics Eventsâ€�, en Telos 120 (verano, 2001), pg.126.

[21]  Oswald Splenger, Man and Technics: A Contribution to a Philosophy od Life, tr. Por Charles F. Atkinson (New York: Knopf, 1932), pg. 94

[22]  Ibid., pg. 69 

[23]  Oswald Spangler, Frugreit der Weltgeschichte, #20. Citado en Prophet of Decline de John Farrenkopf (Baton Rouge, LA: University of Lousiana Press, 2001), pg. 124

[24]  Splenger Man of Tecnics, op. cit., 103

[25]  Theodor W. Adorno, Prisms (Cambridge, MA: MIT Press, 1990) pg. 72

[26]  Max Horkheimer y Theodor Adorno, Dialectic of Enlightenment (Standford: Standford University Press, 2002)

[27]  Ibid, pg. 155. Albrecht Wellmer resumido está obra como: “Dialéctica de la Ilustración es la teoría de una irremediable oscurecida modernidad.â€� Ver Endgames: Inconciliable Nature of Modenity, de Albrecht Wellner (Cambridge, MA: MIT Press, 1998) P.255

[28]  Herbert Marcase, Eros yCivilizacion (Boston: Beacon Press, 1990)

[29]  Sigmund Freud, Civilización and its Discontents (New Cork: Random House, 1994) Durkheim ha advertido también que a la medida que la condición humana “avanzaâ€� con la división del trabajo, “la felicidad general de la sociedad está decreciendoâ€�. Ver de Emile Durkheim, The Division of Labor in Society (New Cork: Simon and Schuster, 1997) Pg. 249.

[30]  Sigmund Freud, “The future o fan Ilusionâ€�, en The Complete Works of Sigmund Freud., vol.21 (London: Norton, 1976), p. 15

[31]  Una conferencia con título equivocador, “Man of Hunterâ€�, en la Universidad de Chicago en 1966 lanzó la visión opuesta a la hobbesiana, que por siglos ha probeído justificaciones para la existencia de todas las instituciones represivas de un complejo, la imperialización de la cultura occidental. Sucesivas evidencias que apoyan en nuevo paradigma han venido de antropólogos y arqueólogos como Marshall Sahlins, Richar B. Lee, Adrienne Zihiman y muchos otros. Ver Eleanor Leacock y Richard B. Lee, Politics and History in Bands Societies (New York: Cambridge University Press, 1999); Marshall Sahlins, Stone Age Economics (Chicago: Aldinde de Grecyter, 1972); Colin Trunbull, The Forest People (New York: Simon and Schuster, 1988); Adrienne Zihiman, et al, The Envolving Female (Princetos: Princetos University Press, 1997)

[32]  Ver, e.g., M.J. Morwood, et al, “Fission Track Ages of Stone Tools and Fossils on the East Indonesian Island of Floresâ€�, en Nature (12 demarzo de1998) 

[33]  Esta crítica está creciendo en los EE.UU., con publicaciones periódicas como Anarchy, Disordely Conduct, The Final Days, Green Anarchy, Green Journal y Species Traitor. Ver también, My name is Chellis and I´m in Recovery from Western Civilization de Chellis Glendinning (Boston: Shambhala Publications, 1994). Culture of Make Believe de Derrik Jensen (New York: Context Books, 2002). Ishmael de Daniel Quinn (New York: Bantam, 1995)  Running on Emptiness: The Pathology of Civilization de John Zerzan (Los Angeles: Feral House, 2002).

[34]  Joel Whitebook, “The Problem of Nature in Habermasâ€� en Telos 40 (verano, 1979), pg. 69

[35]  Cornelius Castoriadis, Crossroad in the Laberinth (Cambridge, MA: MIT Press, 1984), p.257. Ver también de Keekok Lee, “To De-Industrialize –Is it son Irracional?â€� en The Politics of Nature, ed. por Andrew Gobson y Paul Lucardie (London: Routledge, 1993)

[36]  George Grant, Technology and Empire (Toronto: University of Toronto Press, 1969), pg. 142. Por supuesto, la situación se agrava cada vez más, por tanto, cambios desastrosos son muy posibles. Ver de M.Scheffer, et al,â€�Catastrophic Sifts in Ecosystemsâ€� en Nature  (11 de octubre de 2001); M.Marion y W.M. Evan sobre la creciente semejanza de los desastres, “Technological Catastrophes: Thier Causes and Preventions,â€� en Technology in Society 24 (2002), págs. 207-224.   

[37]  Claude Kamoouh, “Technologhy and Destinyâ€� en Telos 124 (verano, 2002), págs. 71-94


dimecres, 26 de gener de 2011

Que ens passa?

Estem vivint temps molt convulsos, estan començant a llevar-nos drets aconseguits per els nostres avantpassats amb molta rapidessa sense que ningú diga res, tots estem callats sense fer-hi res.
Quant és donem conte ja no ens quedara res,i lamentarem el haver-hi tingut la passivitat i la ceguera que te aquesta societat del segle XXI.

Que ens fa falta per a despertar? Serà que hi ha molta POR.